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Keynes desagregó (como en) una microeconomía, pero agregó un ancla, en contraste con la microeconomía tradicional. De manera que la macroeconomía puede fundarse con precisión en la incorporación de un ancla (o de anclas) a un framework microeconómico.
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Por la incorporación de un ancla en tal framework, el framework dejará de comportarse necesariamente (determinísticamente) al modo de equilibrio general, y podrá admitir el ciclo económico; es decir, movimientos acumulativos o su fundamento en términos de covariaciones (covarianzas).
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Keynes realizó tal configuración debido a la existencia de una Curva de Rendimientos manejada por un sistema financiero que opera con dicotomía de plazos, de modo que la macroeconomía puede fundarse con bastante precisión en una desagregación en dos partes de una microeconomía y en la incorporación de un ancla¹; por ejemplo, un ancla adecuada en la economía moderna es dada por alguna moneda del mercado cambiario (que liga una microeconomía con otra microeconomía) cuya dominancia en el arbitraje internacional de intereses sea relevante en un tiempo dado, y por tal razón afecte o configure a la curva de rendimientos.
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Y de modo en que el sistema financiero covaría en su interior (o bien, la información en su interior lo hace) y permite o genera la covarianza de los elementos de la microeconomía, a través de la curva de rendimientos resultante.
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En Argentina, expresiones como tipo de cambio real o atraso cambiario (posiblemente de origen monetarista y por ende ajenos a la macroeconomía, del mismo modo que el monetarista concepto afín a esos dos, el de nivel general de precios), no permiten reparar en la génesis en (o por) unos dos precios relativos (elegidos políticamente) dados, de una ciclicidad dañina tal que deja las cuestiones cambiarias en un plano secundario, a lo sumo necesario pero siempre insuficiente.
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Tales expresiones, en cierto sentido representan la frontera entre la macroeconomía o teoría del ciclo económico o ciclo de crédito, y su ausencia.
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Si un conjunto de precios relativos de una microeconomía con ancla (cambiaria) para su curva de rendimientos, lleva hacia una trampa de liquidez* durante una expansión de la liquidez internacional semejante a una explosión de la oferta de metales en la época de la conquista, trampa durante la que el gasto estatal naturalmente² tenderá a crecer cada vez más hasta llegar a tasas de crecimiento que superarán la de expansión metálica mundial, y durante la que las finanzas del Estado serán de débil constitución hacia adelante, todo esto debido a que dicho conjunto de precios y la situación de su ancla relevante (ver Los precios en Argentina, El País, Tsunami de Copom) están forzados a generar necesariamente un ciclo crediticio bajista sobre los mismos precios relativos, por cuestiones totalmente ajenas al concepto monetarista de atraso-adelantamiento cambiario y, después de que la expansión mundial deja de arrastrar la trampa interna de liquidez, se inculpa a la monetarista variable de atraso cambiario, entonces la teoría macroeconómica es una teoría que habrá cumplido el papel de lengua muerta por una década(adicional).
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¹ La obra de Keynes llamada "Teoría general de la ocupación, el interés y el dinero", se puede interpretar como "Teoría general de la ocupación y la Curva de rendimientos", puesto que interés y dinero, bonos y dinero, capital y dinero, constituyen cualquier curva de rendimientos en una economía moderna.
² La idea de fondo anticíclico durante una trampa interna de liquidez que es arrastrada por una enorme expansión mundial, debe confrontarse con dicha trampa de liquidez, y con el hecho de haber podido bajar la tasa de crecimiento real para un arrastre exterior dado, sólo para poder deflacionar parte de la inflación interna (que fue exógena al gasto estatal e importada en cierto sentido de Brazil y a causa de dichos precios relativos iniciales: el peso después de devaluarse contra el Dólar, siguió devaluándose contra todas las demás monedas relevantes del comercio exterior y el arbitraje internacional de tasas de interés que éste dispuso y creó); es decir, habría sido equivalente a preservar el conjunto recesivo de precios relativos iniciales, y simultaneamente abatir parte del impulso del arrastre internacional y así deflacionar. De modo que habría protegido dichos precios relativos, al costo de imposibilitar la entrada del impulso del arrastre internacional a toda la economía y el país, deflacionándolos.
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*La noción de trampa de liquidez como mero atesoramiento de dinero por parte del sistema financiero, es ampliamente errónea en el sentido de que elimina la circunstancia de que en un sistema económico y financiero, tambien el dinero financia a la actividad real, de modo que elimina el concepto correcto de que el traslado hacia el dinero se da en simultaneidad con una expansión en la financiación del consumo y/o las exportaciones netas, aunque (y porque) su sector de bienes de capital entre en recesión, período de traslado durante el cual empiezan a redundar stocks de todo tipo (que puede incluir factores y, en la Argentina reciente por ejemplo, dólares). La economía de Japón, durante una trampa de liquidez, no llevo su pbi a cero, sino el crecimiento de su pbi a cero. Una economía en trampa de liquidez no lleva su pbi a cero; y si dicha trampa se da durante una gran expansión mundial, el pbi puede crecer al tiempo que su sector de bienes de capital (nacionales ó importados) recesiona, y de éste modo la trampa puede filtrarse si se filtra el impulso exterior.
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